El abejorro colorado en peligro: el guardián peludo de los bosques australes que lucha por sobrevivir
La primavera trae vida a los jardines del sur de Chile, y entre magnolias, azaleas y pieris aparece un visitante emblemático: el Bombus dahlbomii, conocido como abejorro colorado o “moscardón”. Este insecto, de color anaranjado intenso y cuerpo cubierto de pelos, es un pilar esencial en la polinización de especies silvestres y cultivadas que sostienen los ecosistemas del Cono Sur.
Con un vuelo zumbante y constante, el abejorro colorado cumple una función ecológica crítica: permite la reproducción de plantas nativas como el copihue, así como de cultivos frutales y hortalizas, y refleja la salud ambiental de los paisajes del sur chileno. Sin embargo, enfrenta un peligro creciente que amenaza su supervivencia, de acuerdo con un estudio del Laboratorio de Entomología de la Universidad Austral de Chile.
El principal enemigo proviene del otro lado del mundo: el Bombus terrestris, una especie europea introducida con fines agrícolas que invadió los ecosistemas locales. Este competidor más agresivo no solo le arrebata recursos florales, sino que también transmite enfermedades que diezman las poblaciones nativas.
A estas amenazas se suman la urbanización, la pérdida de hábitat, la disminución de flores nativas y los efectos del cambio climático. Estos factores han provocado que el Bombus dahlbomii sea catalogado desde 2016 como una especie “en peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El Bombus dahlbomii no es exclusivo de Chile. Su rango natural se extiende a la Patagonia argentina, especialmente en las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En estos territorios, los bosques húmedos y los prados florales ofrecen el ambiente ideal para su desarrollo.
Prefiere zonas templadas y húmedas, donde abundan flores silvestres y refugios naturales. Se lo encuentra desde los valles hasta zonas montañosas, anidando en troncos huecos, grietas o madrigueras abandonadas. Su supervivencia depende de la disponibilidad de flores durante gran parte del año, lo que le permite mantener colonias activas y saludables.
No obstante, en Argentina también ha sufrido la invasión del Bombus terrestris, que se expandió desde Chile a través de la cordillera. Esta situación generó una drástica reducción de las poblaciones locales, especialmente en la Patagonia norte, donde las especies compiten directamente por alimento.
Fotografía y texto: Noticias Ambientales
06 octubre 2025